Julio 2027

San Pedro de Atacama

5 días | 4 noches
Mín. 8 | Máx. 15 cupos
Fecha de Inicio
Fecha de Llegada
Desde
$789.000
POR PERSONA
Ver modalidades de pago

Qué incluye:

Pasaje aéreo
(ida y vuelta)
Traslado a Aeropuerto de Santiago
(solo Región Metropolitana, ida y vuelta)
Traslado de Aeropuerto de Calama a Hotel
(ida y vuelta)
Seguro
Guía de asistencia de viaje
durante todo el recorrido
Excursiones
(Géiser del Tatio, Laguna Cejar, Valle de la Luna)

San Pedro de Atacama es desierto, sal y altura: un pueblo de calles de adobe que ha sido cruce de caminos atacameños durante siglos, rodeado de salares, volcanes y un cielo que de noche se vuelve casi irreal. Este es el viaje más cercano que ofrecemos —y también uno de los más intensos: cinco días donde cada jornada cambia de paisaje sin cambiar de mundo.

El pueblo mismo marca el ritmo. Calles de adobe, la iglesia colonial de San Pedro —una de las más antiguas de Chile— y el Pucará de Quitor, fortaleza atacameña del siglo XII, dan la primera pista de que este desierto lleva habitado mucho más tiempo del que parece. Al atardecer, el Valle de la Luna: el Anfiteatro tallado por el viento, las Tres Marías y sus leyendas locales, y la Cordillera de la Sal encendiéndose de tonos cálidos en uno de los atardeceres más comentados del norte.

Después viene el día del agua en medio del desierto: flotar en las aguas salinas de Laguna Cejar y Laguna de Piedra —tan densas como el Mar Muerto—, los Ojos del Salar y el cierre en Laguna Tebenquinche, todo bajo un silencio altiplánico que no se encuentra en ningún otro lugar de Chile.

El cierre es el Tatio: salida de madrugada, con el frío como parte de la experiencia, para ver uno de los campos geotérmicos más altos del mundo despertar entre fumarolas. De vuelta, una parada en Machuca, un caserío andino donde todavía se pastorean llamas como hace generaciones, antes de la cena grupal de despedida.

Cinco días. Un solo desierto. Muchas formas distintas de mirarlo.

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Nota: Si no se cumple con el mínimo de 8 pasajeros el viaje no se realiza, se podrá reagendar otra fecha o solicitar devolución de la reserva.

Lo que vivirás en este viaje:

Vuelo Santiago–Calama y traslado a San Pedro. La tarde queda libre para recorrer el pueblo a pie: sus calles de adobe, la iglesia colonial de San Pedro —una de las más antiguas de Chile— y el ritmo pausado que impone el desierto.

Desayuno incluido. Mañana libre para recorrer el Pucará de Quitor o salir en bicicleta por los alrededores del pueblo. Al atardecer, tour por el Valle de la Luna: el Anfiteatro, formación rocosa moldeada por el viento y la sal, y las Tres Marías, cuyas siluetas han dado pie a más de una leyenda local. Cerramos en el mirador, viendo cómo la luz cae sobre la Cordillera de la Sal y tiñe el paisaje de tonos cálidos — uno de los atardeceres más comentados del desierto de Atacama.

Desayuno (incluido). Día dedicado al agua en medio del desierto: la flotación en las aguas salinas de Laguna Cejar y Laguna de Piedra, muy similar a la del Mar Muerto, y los Ojos del Salar, dos pozos de agua dulce que conviven con la salmuera del salar. Cerramos la jornada en Laguna Tebenquinche. (Entradas a los parques incluidas)

Salida de madrugada —el frío intenso es parte de la experiencia— para ver el campo geotérmico del Tatio en plena actividad, uno de los más altos del mundo. De regreso, parada en el oasis de Vado de Putana y en Machuca, un caserío andino donde todavía se crían llamas y se vive del pastoreo. Tarde libre para descansar y cena grupal de despedida por la noche.

Última mañana en San Pedro antes de emprender la vuelta: traslado al aeropuerto de Calama y vuelo de regreso a Santiago, cerrando cinco días de desierto, sal y altiplano.

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