Perú: Cusco y Machu Picchu
Qué incluye:
Cusco fue la capital del imperio inca, y todavía se nota: la piedra tallada por los incas sostiene, literalmente, buena parte de la arquitectura colonial que se construyó encima, esa mezcla de dos mundos que se ve caminando por cualquier calle del centro. La ciudad vive a 3.399 metros de altura, así que el viaje empieza despacio, con tiempo para que el cuerpo se acostumbre antes de salir a explorar.
Los primeros días son para Cusco en sí mismo: el Templo del Sol de Coricancha, donde los muros incas y la iglesia colonial construida sobre ellos cuentan la misma historia desde dos ángulos distintos; el barrio de San Blas, con sus miradores y talleres de artesanos; y Sacsayhuamán, la fortaleza cuyos bloques de piedra siguen sin explicación clara de cómo llegaron hasta ahí. Para quienes quieran ir más lejos, el Valle Sagrado, la laguna de Humantay o la Montaña de Siete Colores completan el mapa de opciones.
Después viene Ollantaytambo, donde se toma el tren hacia Aguas Calientes: tres horas entre paisajes que pasan de la puna a la selva, hasta llegar a una ciudad sin autos, donde el ritmo baja de golpe y las termas que le dan nombre son la mejor forma de esperar al día siguiente.
Y entonces, temprano, Machu Picchu: la ciudadela que corona los Andes y que sigue guardando más preguntas que respuestas —nadie sabe con certeza para qué la construyeron, ni cómo movieron piedras de varias toneladas hasta esa altura sin conocer la rueda. Un guía privado acompaña el recorrido; el resto es tomarse el tiempo para que la vista se quede grabada. El regreso a Cusco cierra con una cena de despedida, celebrando ocho días de aclimatarse, caminar despacio y llegar a una de las siete maravillas del mundo sin apuro y con la calma que se merece.
Nota: Si no se cumple con el mínimo de 8 pasajeros el viaje no se realiza, se podrá reagendar otra fecha o solicitar devolución de la reserva.
Lo que vivirás en este viaje:
DÍA 1: Santiago – Cusco: llegada a la ciudad de altura
Vuelo directo Santiago–Cusco, cerca de tres horas, hasta la antigua capital del Tahuantinsuyo, a 3.399 metros sobre el nivel del mar. El resto del día es para aclimatarse con calma —la altura se respeta— y dar un primer paseo por el centro histórico.
DÍA 2: Cusco: Valle Sagrado y sitios arqueológicos (desayuno)
Desayuno. Día libre para adentrarse en el Valle Sagrado de los Incas: las terrazas agrícolas y el poblado vivo de Ollantaytambo, la fortaleza ceremonial de Sacsayhuamán a las afueras de Cusco, o —para quienes prefieran caminar entre montañas— la laguna de Humantay o la Montaña de los Siete Colores. Nuestro asistente de viaje ayuda a armar el plan según lo que cada uno quiera vivir.
DÍA 3: Cusco: la ciudad imperial (desayuno)
Desayuno. Un segundo día libre, esta vez para recorrer Cusco a pie: el Qoricancha (Templo del Sol), donde los muros incas y la arquitectura colonial conviven en una misma construcción; el barrio de San Blas, con sus miradores y talleres de artesanos; los mercados de artesanía local; y la gastronomía peruana, una de las más reconocidas del continente.
DÍA 4: Cusco – Aguas Calientes: el tren hacia la ciudadela (desayuno)
Desayuno. Salimos temprano hacia la estación de tren de Ollantaytambo. El viaje —unas tres horas entre paisajes de selva alta— termina en Aguas Calientes, un pueblo sin autos donde el ritmo cambia por completo apenas se baja del tren. Tarde libre para recorrerlo.
DÍA 5: Machu Picchu: la ciudadela sagrada (desayuno)
Desayuno. Salida muy temprano en el bus que sube hasta Machu Picchu. Con guía certificado —requisito para ingresar a la ciudadela— recorremos uno de los sitios arqueológicos más impresionantes del planeta, construido en la cima de una montaña por una civilización que dominaba la ingeniería y la astronomía sin conocer la rueda. De regreso en Aguas Calientes, la tarde queda libre para disfrutar de las termas que le dan nombre al pueblo.
DÍA 6: Aguas Calientes – Cusco: el regreso (desayuno)
Desayuno. Tren de regreso desde Aguas Calientes hasta Ollantaytambo y traslado de vuelta a Cusco, donde pasaremos las últimas noches del viaje.
DÍA 7: Cusco: últimas compras y cena de despedida (desayuno - cena)
Desayuno. Último día en Cusco para las compras pendientes, un tour de medio día a algo que haya quedado por visitar, o simplemente para caminar sin apuro por la ciudad. Cerramos el viaje con una cena grupal de despedida en un restaurante típico (incluida).
DÍA 8: Cusco – Santiago: regreso a casa (desayuno)
Desayuno. A la hora acordada nos recogerá nuestro transporte para llevarnos al aeropuerto de Cusco para tomar el avión de regreso a la ciudad de Santiago de Chile, esperando que hayas disfrutado de este viaje.




